El fantasma de la reelección presidencial empezó a pasearse por los pasillos de la principal agrupación política de gobierno, Cambio Democrático (CD), causando preocupación en la cúpula del opositor Partido Revolucionario Democrático (PRD) y ronchas entre los panameñistas.
El tema provoca insomnio en más de un empresario, particularmente de la Zona Libre de Colón, al recordar que durante los primeros meses de la administración de Ricardo Martinelli sintieron el impacto del "mazo".
La reelección presidencial intranquiliza, preocupa, afecta el estómago y causa náuseas entre los políticos tradicionales que consideran que el país es una finca particular que debe ser administrada cada cinco años por un nuevo terrateniente político.
Empero, estos políticos tradicionales ignoran que en política las circunstancias cambian rápidamente, debido al matraqueo, las ofertas económicas y a la falta de conciencia y escrúpulos de algunos diputados, representantes de corregimientos y alcaldes.
Tarde o temprano la idea de la reelección presidencial inmediata con los controles o contrapesos necesarios se convertirá en una realidad, es inevitable, se visualiza en el futuro y en el espacio, y Martinelli lo sabe.
Pero antes de pensar en ser candidato para el 2014, Martinelli tiene que surcar con éxito el beneplácito en dos períodos consecutivos de la Asamblea y un eventual referendo.
Y lo peor, calmar a las hordas panamenistas que han cifrado en el 2014 sus esperanzas de gobernar este país, como lo hiciera en su momento su más grande ícono político, Arnulfo Arias Madrid.
Lo esperanzador es que con la eventual aprobación de la reelección presidencial inmediata, Martinelli estaría obligado a mejorar la salud, educación y el sistema de transporte antes del 2014 para evitar un sorpresivo voto de castigo en los próximos comicios.