El gobierno de Royo y la muerte de Torrijos

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Funeral del General Homar Torrijos Herrera.

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Dr. Celestino Andr�s Ara�z
Dra. Patricia Pizzurno

Un a�o despu�s de la firma de los Tratados, la Asamblea de Representantes de Corregimientos le ofreci� la Presidencia de la Rep�blica a Torrijos, pero �ste declin� la postulaci�n. En su lugar, impuso a Aristides Royo como Presidente y a Ricardo de la Espriella como Vicepresidente.

Durante este per�odo comenzaron lentamente a verse los efectos de los abusos, errores y derroches anteriores. El crecimiento de la burocracia, as� como la corrupci�n y las mejoras producidas en el pa�s en educaci�n, salud, vivienda, v�as de comunicaci�n y servicios p�blicos, llevaron al pa�s a sus l�mites de endeudamiento.

En marzo de 1979, se fund� el Partido Revolucionario Democr�tico (PRD) soporte principal para la institucionalizaci�n del r�gimen durante la apertura pol�tica que sigui� a la firma de los Tratados. Pese a ello, el poder real continu� estando en los cuarteles. Por esta �poca, algunos gestos de independencia de Torrijos y Royo que no se ajustaban a la pol�tica del Departamento de Estado no fueron vistos con buenos ojos en Washington. El apoyo brindado al Movimiento Sandinista; el acercamiento hacia Cuba, as� como la identificaci�n con la Argentina durante la Guerra de las Malvinas, hicieron que ambos fueran tachados de izquierdistas, pese a que Torrijos proclamaba: �Ni con la derecha, ni con la izquierda, con Panama�.

Tambi�n durante este per�odo estallaron varios esc�ndalos como el de la Caja del Seguro Social, Cerro Colorado, el proyecto Tur�stico de Contadora, en el que se comprob� que hubo malversaci�n de fondos. Otro tanto ocurri� con los empr�stitos obtenidos para la construcci�n de la autopista Arraij�n-La Chorrera, el puente Van Dam que nunca se construy� y el Aeropuerto de Tocumen.

En medio de este panorama de deterioro econ�mico, desgaste pol�tico y corrupci�n, el 31 de julio de 1981 se produjo la muerte de Torrijos en un accidente de aviaci�n. La desaparici�n del �L�der M�ximo de la revoluci�n� dej� un vac�o de poder y en situaci�n de debilidad al Presidente Royo, quien apenas se mantuvo un a�o m�s en el poder. Desde entonces, y hasta la invasi�n norteamericana de diciembre de 1989, se inaugur� un per�odo de gran inestabilidad que llev� al sill�n presidencial a siete Presidentes en siete a�os.

 

 


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