El gobierno de Torrijos (1968-1981)

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Torrijos pasa revista a las tropas de la Guardia Nacional.

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Dr. Celestino Andrés Araúz
Dra. Patricia Pizzurno

El 11 de marzo de 1969, Omar Torrijos fue elevado al rango de General y a partir de entonces intentó convertirse en la solución de todos los problemas del país. Con un estilo desenvuelto e informal, poco apegado a reglas, normas o leyes que frenaran su iniciativa, Torrijos gobernó el país al estilo de una hacienda personal. Los “patrullajes domésticos” sirvieron para mantenerse en contacto con las regiones más alejadas del país, conocer sus problemas y sin ningún plan o programa previo , proveer la ayuda necesaria. Las reuniones, denominadas Yunta Pueblo-Gobierno , allanaron el camino para los asentamientos campesinos y las Juntas Agrarias. Sea como fuere, todo tenía el sello de la improvisación. Igualmente contaba con el apoyo de algunos sectores de la izquierda que se convirtió en la ideología del régimen militar.

La época se caracterizó por la bonanza económica producto de la “danza de millones” que hizo circular la banca internacional en nuestro país. Por estos años ingresaron más de mil millones de dólares en inversiones estadounidenses. Esta situación robusteció la posición de los militares y el gobierno aprovechó la coyuntura para transformarse en inversionista y empresario. Proyectos tales como el ingenio La Victoria y los Puertos Nacionales son buena prueba de ello.

En 1972, se promulgó el Código de Trabajo y la nueva Constitución Nacional que sustituyó a la de 1946. Pese a que en 1968, el gobierno militar prometió llamar a elecciones a la brevedad posible, en 1970 Torrijos consideró que aún era prematuro. Se hizo necesario, entonces, legitimizar el régimen para lo cual se necesitaba una nueva Constitución. En 1972, para jurar la nueva Carta se nombró una Asamblea Nacional de Representantes de Corregimientos, en sustitución de la Asamblea Nacional. Estaba integrada por 505 Representantes y Torrijos la llamó el “Poder Popular”. Esta Asamblea sancionó la Constitución de 1972 que convirtió a Torrijos en el “Líder Máximo de la Revolución Panameña” y le otorgó poderes casi ilimitados por seis años. De esta manera, se llevaba el personalismo a su máxima expresión. En este año, Lakas fue reelecto como Presidente por un período de seis años y se nombró un Consejo Nacional de Legislación, en tanto que el Poder Judicial pasó a depender del Ejecutivo.

Torrijos se transformó en el Coordinador de la labor de la administración pública, nombraba y destituía a los Ministros de Estado y en general a todos los funcionarios públicos de alto nivel, e incluso a los magistrados del Tribunal Electoral. Más aún, quedó facultado para celebrar contratos, entablar negociaciones a nombre del gobierno, contratar empréstitos y manejar las relaciones exteriores de la República.

En 1972, se nacionalizó la Compañía de Fuerza y Luz que abastecía de teléfono, luz y gas a la ciudad capital. La misma fue absorbida por el IRHE y el INTEL. Gracias a los préstamos del BID, el gobierno militar llevó adelante un ambicioso plan vial que se tradujo en la construcción de carreteras, puentes y caminos, al tiempo que también se levantaron importantes edificios públicos en todo el país.

Un aspecto interesante por estos años fueron las discusiones de Torrijos con sus colaboradores para planificar la organización política del país. Aunque hubo propuestas para la constitución de un partido único a imitación de México, no se adoptó una decisión al respecto. Lo que sí se organizó fue el Movimiento Nuevo Panamá que debía capacitar a los dirigentes comunales adictos al régimen. Por su parte, Torrijos nombró un grupo de trabajo para elaborar un documento en el que se definieran los principios fundamentales del Movimiento Nuevo Panamá. Ello dio origen a la declaración de Principios y Programas del Movimiento Nuevo Panamá.

En el aspecto social se estableció el Plan de Emergencia Nacional por el cual cada cabeza de familia sin empleo recibiría del Estado B/100 mensuales. En consecuencia, la burocracia estatal creció en forma incontrolable y originó muchos abusos.

En 1970 la cancillería hizo saber públicamente que los Proyectos de Tratados de 1967, Robles-Johnson no eran utilizables ni siquiera como base para futuras negociaciones. Este mismo año, con el fin de inaugurar una nueva ronda de negociaciones, Lakas visitó la Casa Blanca. Estas avanzaron lentamente por la falta de receptividad de Washington, lo que obligó a Torrijos a inaugurar una gran campaña internacional a favor de Panamá, como veremos más adelante.

Entre 1975 y 1976, el gobierno se dedicó a potenciar la producción azucarera y creó tres ingenios Alanje en Chiriquí; Felipillo en Panamá y la Central Azucarera de Azuero. La administración se encontraba centralizada en Panamá en la Corporación Azucarera La Victoria. Estos proyectos que seguían de cerca los emprendidos por la revolución cubana terminaron también en un rotundo fracaso.

También se dieron dos proyectos de Desarrollo Integrado en el interior del país, sobre todo en Tonosí y Renacimiento para los que el BID aportó 43 millones de dólares. El Estado se transformó en empresario e industrial a través de otros proyectos tales como fábricas de alimentos, procesadoras de cal, plantas de harina, café, explotaciones de cobre en Cerro Colorado, pesca artesanal, cementeras, entre otros. Se inauguró el puerto de Vacamonte en Arraiján para centralizar las actividades de las industrias. Pocos de estos proyectos prosperaron y la mayoría de ellos terminaron teñidos de peculado y corrupción.

Respecto a la educación se inició un programa de alfabetización entre los campesinos y la población en general con el fin de erradicar el flagelo del analfabetismo. En cuanto a la Universidad, el gobierno decidió incrementar el ingreso de estudiantes a este centro. El resultado fue la masificación en detrimento de las exigencias académicas. Entre 1969 y 1975, la matrícula universitaria creció un 249% y el gobierno se autoproclamó como un Estado Docente. En 1975, se creó la Universidad Tecnológica.

También se estableció el Centro Financiero Internacional y se creó la Comisión Bancaria para dirigir el sistema. En 1975, se creó la Corporación Financiera Nacional (COFINA) para financiar proyectos prioritarios en el área de la producción. Pero esta institución se vio afectada por extraordinarios escándalos financieros que pusieron en entredicho el destino de más de 75 millones de dólares. También se construyó un nuevo aeropuerto en Tocumen , el Centro de Convenciones Atlapa en San Francisco, el Ministerio de la Vivienda y el Banco Hipotecario Nacional.

En 1974, la Guerra del Banano, provocó serios conflictos con las transnacionales. El gobierno comenzó conversaciones con la Chiriqui Land Company para la adquisición de sus activos, pero la transacción finalmente no prosperó.

 

 


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