La experiencia que viven los extranjeros en el departamento de Migración de Panamá es realmente un insulto.
La nueva ley, que rige la materia de los extranjeros que desean radicarse en nuestro país, es para que se larguen. Así de sencillo.
Un extranjero que decide establecerse en Panamá, aunque se encuentre fielmente legalizado, su condición será que nunca dejará de aportar económicamente al fisco de la nación porque su estatus así lo establece.
En ese sentido, los extranjeros que viven permanentemente visitando las instalaciones de Migración, en su mayoría no reciben un buen y agradable trato. Debo manifestar que existen sus excepciones.
Recientemente, una ciudadana colombiana, que había cumplido los tres meses regulatorios, hasta por dos años, pagando treinta dólares (cada tres meses) para optar por el documento de dos años, se percató de que le habían otorgado un documento errado establecido como PRP-7, que significa (panameño-responsable de extranjero), cuando debería ser PRP-2 que significa (permanencia de casada con panameño), al hacerse el reclamo la funcionaria atinó a decir que errar es de humano. En eso estamos de acuerdo. Lo malo es que ya es reiterativo.
Por otra parte, la afectada tuvo que pagar adicional cinco dólares para cambiar el documento (debería ser gratuito). Sin embargo, no la exoneraron. Seguidamente, tuvo que hacer una fila kilométrica para la toma de foto. Por otro lado, tenemos que denunciar la actitud de los abogados panameños que llegan al lugar con acciones descaradas en querer que se les atienda primero.
Otra de las cosas que rayan en el irrespeto es cuando algún extranjero protesta la contestación del funcionario panameño en atención es: "Entonces qué vienes a hacer aquÍ". Esta actitud es falta de respeto y cultura.
Por último, en el Departamento de Migración y Naturalización de Panamá, existe el culto al dinero. No hay nada que usted tramite allí, que no tenga que desembolsar dinero alguno. Recomendamos incorporar funcionarios que hagan recorridos internos para corregir estas fallas, tener contacto con los visitantes, en su mayoría extranjeros.
Este departamento es una de las caras de Panamá.