Para iniciar la relación con su primer caballo es importante empezar con uno que sea dócil y ya esté acostumbrado a ser montado.
Se recomienda empezar con una yegua, o un macho castrado, ya que los machos jóvenes y sin castrar, pueden resultar más nerviosos y difíciles de controlar por el simple hecho de oler a una hembra en celo.
El mejor ejemplar para tomar contacto con estos animales, suele ser una yegua de siete años , acostumbrada a estar con personas y a ser montada, aunque siempre es recomendable la ayuda de un experto para adquirir cierta técnica y dominio con el caballo.
La manera de acercarse el caballo es de frente, de forma que pueda vernos y escucharnos. El primar paso es extender el brazo de manera que lo pueda oler y al acercarnos, acariciar su cuello con palmaditas leves para demostrarle que no se tiene miedo.
El caballo necesita unos cuidados mínimos para su bienestar. Un factor a tener en cuenta es el espacio vital donde se pueda sentir cómodo, para evitar que se ponga nervioso y se lastime.