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¡AGUA, AGUA, AGUA!...

Culecos, alma del carnaval

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Rubén Martínez Sánchez
Nuestra Tierra

¡Agua, agua, agua y aguaaaaa..., eeeehhhh!. El sol arde, la música desglosa toda la fuerza de sus rítmicas tonadas, mientras que la gente en loco desenfreno salta, baila y se agita mientras es rociada con el potente chorro que sale de la manguera de los carros cisternas.

Ya sea en Las Tablas, Chitré, Penonomé, Capira, Dolega, Colón o la capital, la mojadera o culecos pone el sello de distinción al carnaval panameño. Pensar en un carnaval sin culecos es como imaginar un sancocho sin sal o un tamal sin guisos.

En el culeco o mojadera convergen como una sola alma la representación de todo el pueblo, sin que medien diferencias de ningún tipo, todos se refrescan bajo el democrático torrente de las gotas a la par que son envueltos en el baño de las tonadas de la murga o los tambores.

Según consultas de Nuestra Tierra, los culecos o la mojadera tienen un origen milenario. Se remontan a la celebración de las fiestas en honor del dios del vino y la alegría, el Baco de los romanos. La gente se lanzaba a las fuentes y los arroyos. Hombres y mujeres se echaban agua en festiva locura.

¿POR QUE SE LES DENOMINAN CULECOS?

Hay varias versiones que explican este calificativo que se da a las mojaderas. Así lo explicaron las investigadoras folclóricas Dora Pérez de Zárate y Norma Testa.

Según la profesora de Zárate, aunque no está registrado ni comprobado, es probable que la palabra se originara de la costumbre de rociar a las gallinas y los huevos cuando están empollando. Esto se hace durante la época seca cuando el fuerte calor sofoca a las aves.

La profesora de Zárate explica que el término pudo originarse de la expresión de alguna dama desprevenida a quien de pronto le aventaban una totumá de agua: ¡No me mojes, acaso crees que estoy culeca!

Hubo un tiempo en que esta práctica se prohibió, pues algunas mujeres eran mojadas luego de haber planchado, lo que motivaba espasmos, pulmonías y otras afecciones. Pero la práctica siguió hasta nuestros días.

Mientras que la profesora Norma Testa nos refiere que para carnavales hay todo tipo de libertades y como antes las mujeres eran muy recatadas en el vestir, lo que no permitía a los caballeros ver sus formas, por lo que para carnavales entraban furtivamente a los cuartos y mojaban a las damas. Así con el ropaje empapado sus cuerpos quedaban bien delineados y definidos.

En cuanto a la expresión, ella dice que culeco pudo originarse de la palabra clueca, así se denomina a las gallinas que empollan y que reflejan un estado de gran excitación o ansiedad. De allí que el culeco viene a significar euforia, exaltación o "calentura" en buen panameño, pues para carnavales hay todo tipo de deshinibisiones y desenfrenos.

Ambas coinciden en que aunque la mojadera se practica desde hace muchos años, no es sino desde la década de los 50 para acá que se implantó la costumbre de los culecos con carros cisterna.

Como dijera Pedrito: "Me amarro las zapatillas/el sol pica de caliente/los cooler hartos en guaro/como está la carne afuera/empieza la mojadera...

Llegaron los carnavales, nos vemos en los culecos de nuestra tierra.


 

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