Una gigantesca estatua alzada en el municipio mexicano de Tultitlan en honor a la "Santa Muerte" divide a los seguidores de este culto pagano, profesado en este país por unos dos millones de personas que veneran a la muerte.
La figura sin rostro de la Santa Muerte, de unos 22 metros de altura realizada en metal y resinas y con una túnica de color dorado, quedó instalada hace unas semanas en el centro de Tultitlan, en el Estado de México, colindante con la capital del país.
La estatua se levantó en un terreno donado por su propietario como agradecimiento a su recuperación de un cáncer, que atribuye a un milagro de la Santa Muerte, y que ahora pretenden convertir en una especie de santuario al culto.