Las ganas de vivir y la convicción de que todo se puede con la ayuda de Dios son las fortalezas que utiliza Rosana Grisolía para ganarle la batalla a la enfermedad conocida como: Síndrome de Marfán.
Rosana, una reconocida estilista de belleza, se ha visto en cuatro etapas de su vida, desde que padece esta extraña enfermedad, en situaciones críticas y casi al borde de la muerte. Sin embargo, la atención oportuna de expertos cardiólogos nacionales y el milagro divino del Señor, la mantienen activa y sin abatimiento alguno.
Del Síndrome de Marfán se conoce poco en el país y mucho menos se sabe cuántos panameños la padecen.
Este síndrome es un trastorno genético del tejido conectivo, que afecta distintas estructuras, incluyendo esqueleto, pulmones, ojos, corazón y vasos sanguíneos. Entre las características físicas están: constitución alta y delgada, cara larga, articulaciones sueltas y anomalías de columnas. El gen es hereditario y no afecta negativamente la inteligencia.
A Rosana, una mujer con 53 años de edad, la enfermedad se le manifestó en 1993, con la presencia de aneurismas en la aorta (arteria principal del cuerpo que nace en el ventrículo izquierdo del corazón) en varias partes, en donde ha sido necesario implantarle prótesis endovasculares, cambio de válvulas y otros procedimientos científicos.
En los años 1993, 2004 y 2005 fue sometida a varias cirugías para el reemplazo de aorta ascendente, cambio de válvulas aórticas, implante de endoprótesis por disección de aneurisma torácico, resección de aneurisma torácico abdominal con el reemplazo total de la aorta abdominal e implante en arterias iliaca y femoral. Todas las intervenciones han sido difíciles, pero salió airosa.
Una nueva estocada de la enfermedad llega a Rosana cuando en diciembre de 2008, aparece un nuevo aneurisma en el Arco Aórtico. En esta ocasión, sus médicos cardiólogos, Carlos Alba y Félix Pittí, decidieron que realizarán una nueva intervención para la implantación de endoprótesis en arco aórtico y aorta torácica descendente.
Esta operación era de sumo riesgo ya que había una conexión directa con el cerebro, sin embargo, la planificación, estudio y aplicación de las mejores técnicas médicas, lograron que hoy la paciente esté al frente de su negocio en franca recuperación.
Lamentó que al inicio de su enfermedad no obtuvo los recursos médicos por el servicio público de salud, pero gracias al alcance de una póliza de seguro hace frente a los costos millonarios de las intervenciones quirúrgicas, medicamentos, consultas con distintos especialistas médicos y rehabilitación.