Mier. 6 de enero de 1999

 








 

 


FAMILIA
La familia: Juega un papel importante para ayudar al drogadicto

Robert L. DuPont Jr. M.D.

Permítaseme comenzar con el ejemplo de una familia de la vida real que enfrentó los los problemas que este capítulo intenta resolver. Charlie tenía 14 años cuando sus padres Bill y Susan me lo presentaron. Se habían divorciado como hacía seis años y ambos se habían vuelto a casar y tenían nuevas familias. Charlie vivía con su padre excepto los jueves y los fines de semana alternados, cuando iba con su madre; se habían comportado bien en la escuela hasta el año anterior que sus notas decayeron notablemente. Una noche llegó ebrio a casa de su madre, quien lo acostó. Al día siguiente llamó al padre para tener una conferencia familiar. Descubrieron que Charlie se había involucrado con dos amigos grandes cantidades de alcohol y otras drogas. También descubrieron que esto venía sucediendo desde hacía varios meses. Charlie dijo que cuando se sentía aburrido iba con los otros chicos y bebían; había fumado mariguana sólo algunas veces porque temía que lo sorprendieran. Tenía miedo de pensar qué haría su padre si lo supiera.

Sin embargo, en lo que concernía al posible castigo por beber, Charlie dijo: "Realmente no tenía miedo de mi padre. Nunca me había lastimado". Charlie tenía un tío alcohólico de 33 años. Bill y Susan bebían muy poco y nunca habían usado otras drogas. El chico, que había estado leyendo mucho sobre las drogas y el alcohol, relató cómo algunos meses antes había tomado algunos panfletos antidrogas en una farmacia local. Ahí se enlistaban "muchas drogas que la mayoría de nosotros no conocían". Bromeamos acerca de problemas de probarlas todas. No lo hicimos, pero ese fue el primer paso".

En esa primera sesión de sicoterapia Bill habló de sus experiencias cuando tenía la edad de su hijo. Su propio padre había sido muy estricto y muy frío. Sin ninguna discusión le había dicho a bill que si alguna vez bebía lo "mataría". Bill tuvo una infancia difícil. Desde edad muy temprana trabajó, muy bien pagado. Según dijo, "Yo quería que la vida de Charlie fuera diferente de la mía. No quería que tuviera miedo. No quería que comenzara a trabajar desde pequeño porque deseaba que hiciera muchas cosas que a mí me hubiera gustado hacer, como practicar deportes y divertirme con los amigos. Ahora creo que, al hacerle la vida más fácil, le hice mucho daño".

Charlie dijo que sabía que las drogas y el alcohol eran peligrosos pero que pensó que nunca le sucedería nada. Su madre dijo que se sentía impotente. Sus otros hijos eran pequeños pero Charlie era tan alto como ella. Ella sentía que no hubiera obedecido si lo limitaba, que "caminaría y diría 'lo haré de todos modos', o que regresaría a casa de su padre". Reaccionando a esto, Charlie insistió: "Tú nunca me dijiste que no a algo".

 

 

 

 


 

BOLETIN COMUNITARIO
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Enfermos mentales son menos peligrosos que borrachos y drogadictos

 

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